El Cuadro en Negro de Isidro Con Wong

La Mística de la Integración Cósmica.

 

Después de pasar por los cuadros de lujuriante policromía, típico del arte Centroamericano, que según Con Wong son “Sueños Acordados”, llega ahora el pintor a un punto culminante con la misteriosa monocromía del negro en sus más recientes producciones.

 

El arte nace de lo profundo de la psique humana, ahí donde se albergan grandes visiones e imágenes poderosas. La inspiración artística inconscientemente irrumpe de estas ignotas regiones.

 

Acertadamente dijo Con Wong, ” el arte es la harmonía entre la fantasía y la inteligencia”. En verdad es así. La fantasía es la forma por la cual el inconsciente gana cuerpo. La inteligencia es el camino por el cual transita la comunicación con el espectador y suscita en él la experiencia estética.

 

El paso al negro en Con Wong no es aleatorio y sin una razón profunda. Es la concretización de un impulso que viene desde adentro, de las camadas mas ancestrales de su alma a la vez oriental y occidental. Sabemos que el negro es formado por la conjunción de todos los demás colores. Es un fenómeno de síntesis última y suprema. Es la expresión de una experiencia de No-dualidad.

 

En este sentido el negro es una figuración del Tao, la realidad inefable que recoge todas las cosas sin ser ella misma una cosa. Pero es la posibilidad y el destino de todas las cosas. Algo parecido ocurre con el negro. Todos los colores se encuentran en él y se hacen un.

 

La vida humana es un peregrinar hacia esta síntesis superior. No es sin sentido que el negro en Con Wong tenga se manifestado en el momento avanzado de la vida, en la edad de la introspección, del silencio profundo, de la sensatez y de la sabiduría existencial. Es la vida que llega a su cumbre, a su plenitud.

 

El cuadro que estoy apreciando manifiesta varias protuberancias distribuidas en distintas partes de la tela. Todas ellas son bañadas por el negro. Esto quiere decir: la peregrinación humana tiene sus altibajos, sus travesías peligrosas, sus montañas altas y valles profundos. Pero todo viene recubierto por el negro. Es decir, todo se hizo camino para la plenitud y para una experiencia integradora con el TODO.

 

Este cuadro, como otros en negro, trasmite esta experiencia de totalidad, un paisaje no amedrentador, sino evocador de dimensiones profundas de lo real. Mirarlo con atención propicia un viaje hacia el centro del espíritu, ahí en donde todas las cosas se abrazan y se hacen un con el TAO.

 

Haber realizado esto no es obra individual de Con Wong, sino es el propio Tao que lo cogió y lo hizo su pincel y su vehículo de comunicación. Por eso, sus cuadros en negro nos llevan más allá de ellos mismos y de su actor. Nos permiten una inmersión en el misterio insondable de la realidad, del universo, de lo que Dios significa.

 

Leonardo Boff
Teólogo y escritor
Petrópolis, Río de Janeiro 1 de marzo de 2008

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