José Arturo Rojas Carranza

Dto. Galería de Arte de Joyería Monse’s

 

Isidro Con Wong inicia la entronización del negro como un cántico espiritual, deslumbrante y transfigurador, capaz de originar luz, en lo más recóndito del inconsciente humano, elevando su alma hacia lo más sublime. La fuente inspiradora se encuentra en la sensibilidad interna del artista que con soltura y armonía logra entablar el soliloquio de aquello que no se dijo, cuyo valor encierra años de silencio evocados con osadía y fuerza capaz de oscurecer lo externo para adentrarse en el santuario de su espíritu dejando que el arte fluya al estilo de su más pura expresión.

 

El negro puro y genuino, sin alteraciones y acompañamientos, como invitado principal en su obra y en el que no se quiere dejar duda alguna de su identidad y de su importancia, se inicia la creación de las veinte perlas negras, como así le llama a cada una de sus obras. Se ha querido en muchas ocasiones ver el negro como algo mortuorio, sombrío tenebroso, degradante y despreciable sin llegar a entenderlo en su concepción más pura de su naturaleza.

 

Con Wong encuentra en el negro una dimensión que lo ata de alguna manera al pasado, como el regazo materno que lo ha cobijadora través de su historia, en el encuentra la dimensión propicia para llegar a un contacto directo con su hacedor, traspasando las barreras del tiempo es por eso que ha elegido el negro como una forma de comunicación con lo absoluto. En lo mágico y pura del negro encuentra los elementos esenciales para la unión espiritual última y cercana que envuelve todo su haber. En esta dimensión no quiere distracciones ni representaciones que alteren este diálogo íntimo del espíritu. Desde este momento desea con fuerza y pasión reivindicar lo débil, lo despreciable y lo que no cuenta para darle el justo legar a todo aquello que ha sido relegado, como una queja histórica de este sin sentido.

 

El color negro en las obra de Isidro Con Wong salen a la superficie, a bocanadas como nunca antes lo había plasmado, queriendo liberarse de todos aquellos condicionamiento, que habían amarrado sus sentimientos y sus deseos, ahora que nos acercamos a este acontecimiento, no deja de causarnos sorpresa, asombro y hasta un alo misterio. Pero al detenernos y contemplar su obra libre de prejuicios, encontramos una orquestación rítmica queriéndonos brindar una sinfonía de puntos que parten y llegan a diferentes islas como una fotografía neurológica donde cada neurona cumple su función, comunicándose entre sí para dar vida y plenitud a una sensibilidad artística, que quizás nos tardemos mucho tiempo en entenderla, quedando como un reto a la interpretación del psicoanálisis. Es por esto que encontramos un parentesco de nuestro sistema neurológico con su obra, a manera de una concepción de nuestra génesis misma, buscando sentido a todo aquello que en nuestro inconsciente resulta ser misterioso y desconocido, desde aquí el ser humano muestra su identidad y conceptualización de todo aquellos que aún no hemos descifrado.

 

Aunque el verde muera, el cielo seguirá siendo azul’. Isidro Con Wong. Es bueno empezar de nuevo para ver la luz.

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